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El pasado 15 de julio inauguramos Alberto Corazón. Diseño: La energía del pensamiento gráfico. 1965-2015, la retrospectiva que recorre las últimas cinco décadas de intensa actividad de este artista madrileño ganador del Premio Nacional de Diseño en 1989. La exposición, comisariada por Ana Arambarri, está organizada según los cuatro ejes en los que se puede dividir su trayectoria profesional: diseño editorial, carteles, logos e identidad corporativa, y diseño industrial.

En este artículo, desde el Equipo Educativo repasamos, a través de varios ejemplos, algunas de las claves imprescindibles para adentrarse en su obra:

1 · Colección de poesía Visor

VisorEl diseño editorial fue el camino por el que Alberto Corazón se adentró en el mundo del diseño. Tras estudiar Ciencias Políticas y Económicas y realizar su tesis doctoral, dirigida por José Luis Sampedro, fundó, junto a otros compañeros universitarios como Valeriano Bozal, la editorial Ciencia Nueva en 1964. Fue Alberto Corazón quien se ofreció a diseñar la portada de Ciencia y política del mundo antiguo de Benjamin Farrington, el primer libro que editaron.

Además de una selección de estas publicaciones iniciales, editadas y diseñadas por él, en el Espacio Fundación Telefónica se exponen varios ejemplares de la Colección Visor de poesía, uno de sus grandes trabajos, cuyo diseño, muy rompedor en su momento (esta colección, con más de 850 títulos publicados, se comenzó a editar en los años setenta) y de plena vigencia aún hoy en día, se basa en una ilustración sobre un fondo negro.

2 · Carteles para el Centro Dramático Nacional

Grandes letras en Helvética Condensed dan la bienvenida a la exposición, y es que, según el propio diseñador reconoce, siente una verdadera pasión por la tipografía, un elemento esencial en su trabajo.

En los carteles de 1978 para el Centro Dramático Nacional, entonces recién fundado por Adolfo Marsillach, Alberto Corazón utiliza tipografías imperfectas, realizadas a mano alzada. Para su diseño también se sirve de elementos extraídos de la prensa y de revistas, y de las obras de grandes artistas españoles como Goya. Cuando, tras la llegada de la democracia en España, el mundo del teatro está inmerso en una fase de renovación, el objetivo de estos carteles era atraer a un público nuevo a las representaciones.

3 · Cercanías

cercaníasEn 1981, en pleno proceso de transformación del sector público, el Ministerio de Obras Públicas fue la primera institución que se preocupó por tener una identidad corporativa propia. Al poco tiempo siguieron su ejemplo la Comunidad Autónoma de La Rioja y el Ministerio de Cultura, cuyo diseño asimismo realizó Alberto Corazón.

A finales de la década, compañías como Renfe también estaban apostando por la modernización. El ingeniero Javier Bustinduy recibió el encargo de poner en marcha una red de transporte ferroviario que conectase el entorno de las grandes ciudades con el centro. Partiendo de cero, Alberto Corazón fue elegido para crear la identidad gráfica, los mapas, la tipografía, los pictogramas y el mobiliario de Cercanías. En cuanto al símbolo, una C girada, tiene una doble intención: la de remitir al movimiento de la rueda, al transporte, y la de ser reconocible como logotipo (una simple C habría pasado mucho más desapercibida).

4 · Domo

En 2006, coincidiendo con el ingreso de Alberto Corazón como miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el diseño, disciplina clasificada hasta ese momento como un arte menor por su funcionalidad y utilidad, pasa a ser considerada como una más de las Bellas Artes y a tener el mismo estatus que la música, la fotografía, el cine, la pintura y la escultura.

domo como objeto inteligente-1

En su discurso de ingreso en esa institución, parte del cual se puede leer a la entrada de la exposición, Alberto Corazón, hace una defensa de la dimensión intelectual que implica la actividad de un buen diseñador. El proceso de trabajo del Domo, el nuevo modelo de teléfono que Telefónica iba a empezar a comercializar en 1995, es un buen ejemplo de esa labor de reflexión. En la pared dedicada a esta pieza se pueden ver algunos de los bocetos y de los prototipos que el diseñador realizó para un aparato en el que se tuvo en cuenta desde su inclinación hasta el tacto de las letras o el tamaño de la pantalla. El objetivo, además, era que su uso fuera tan intuitivo que el manual de instrucciones fuese prescindible.

Esperamos que este artículo os anime a venir a ver la exposición dedicada a Alberto Corazón en el Espacio Fundación Telefónica, donde, por primera vez, el Equipo Educativo tiene un espacio reservado.