05.12.2017

‘Norman Foster. Futuros Comunes’. De montaje

TwitterFacebookWhatsApp

¿Qué sucede desde el diseño de una exposición hasta su ejecución? ¿Cómo se adecua y se intervine en un espacio para lograr facilitar la presentación y comprensión de una tesis expositiva? Nos vamos de montaje, a las horas previas de la inauguración de la muestra que pretende acercar al público la obra del arquitecto Norman Foster.

TwitterFacebookWhatsApp
https://youtu.be/85m3BltPS-Y

Gestores culturales, historiadores del arte, arquitectos, museógrafos, diseñadores gráficos y creadores audiovisuales, conservadores, restauradores, técnicos de manipulación e instalación de obras de arte, carpinteros, pintores, iluminadores, electricistas, metalistas, impresores gráficos y enmarcadores, programadores y técnicos audiovisuales son los perfiles profesionales que intervienen en un proceso de montaje de una exposición. Una operación compleja, precisa, que involucra a un número importante de personas y donde la coordinación de equipos es fundamental.

“Los museos trabajan con un mínimo de dos años en cada exposición, en nuestro caso, en el caso de Espacio Fundación Telefónica solemos contar con poco más de un año de media para cada proyecto. El montaje de cada exposición supone un reto que viene determinado por la disponibilidad de tiempo para montar (habitualmente no más de una semana), el tipo de obras expuestas (dependiendo de su tamaño, fragilidad y la complejidad de su instalación) y las características de la museografía”, nos cuenta Alejandro Sánchez Menéndez del equipo de exposiciones de Fundación Telefónica.

Dentro de la museografía es cada vez más importante el diseño del espacio que acoge la exposición en un esfuerzo constante por enriquecer la experiencia de la visita, presentando los objetos de la forma más segura y conveniente, y contribuyendo a la transmisión eficaz de los mensajes que la exposición quiere lanzar. Esto nos lleva a trabajar en el diseño del espacio como si se tratara de un contenido más de la exposición, lo que implica cambiar la distribución de los muros, y crear estructuras y elementos ad hoc en cada exposición, con montajes que en ocasiones se convierten en auténticas escenografías y que requieren del trabajo contrarreloj de un ejército de carpinteros, pintores, metalistas, tapiceros y electricistas.

En el caso de la exposición de Norman Foster, la clave era sin embargo liberar la arquitectura de la sala y mostrar su estructura original de vigas y pilares de acero roblonado, homenajeando el carácter pionero del icónico edificio de Telefónica, construido hace casi ochenta años y que fue uno de los primeros “rascacielos” levantados en Europa. El aspecto original de la sala supone un marco de excepción en el que mostrar la obra del que probablemente sea el arquitecto más influyente de las últimas décadas y que es referencia obligada de innovación en la cultura contemporánea”, añade Alejandro Sánchez Menéndez.

La exposición ‘Norman Foster. Futuros comunesque subraya la continuidad de sus inquietudes y pone de manifiesto la variedad de sus interesesocupa la tercera planta de nuestro espacio y se trata de uno de los grandes eventos de la temporada. “Trabajar en un espacio como el de Espacio Fundación Telefónica es muy estimulante, un espacio de gran belleza, cargado de historia. Además, la naturaleza del edificio, de planta libre, lo hace plenamente versátil facilitando la reubicación de los paneles y permitiendo cambiar el espacio en función de las necesidades de cada montaje”, concluye Alejandro.

La exposición ‘Norman Foster. Futuros comunes’ podrá visitarse en la tercera planta de Espacio Fundación Telefónica hasta el 4 de febrero de 2018.