05.09.2017

Auster: “La imaginación de un artista es como un gran país”

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La visita del escritor Paul Auster a España con motivo de la presentación de su última novela ‘4 3 2 1’ ha levantado gran expectación. Espacio Fundación Telefónica, además de acoger este momento, ha conversado con el escritor. 

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Paul Auster sostiene un cigarrillo de vapor y uno de los tres periodistas presentes ante él no puede contenerse: “Veo que ahora vapeas, ¿los tiempos están cambiando?”:

“He fumado durante 50 años. Empecé a toser tanto, y además tengo ya una edad, que he tenido que parar. Este método es bastante bueno [señalando el cigarrillo de vapor]: sin alquitrán y sin humo. Un amigo mío, fumador apasionado aún más que yo, hace unos tres años me dijo: “Paul, deberías probar esto”, y me pareció que estaba muy bien, así que sigo haciéndolo”.

Lo que sigue es una hora de tertulia en una azotea del centro de Madrid con el escritor norteamericano, que justo presenta su nueva novela, 4 3 2 1, en el Espacio Fundación Telefónica. El Premio Príncipe de Asturias y autor de Trilogía de Nueva York, de Brooklyn Follies o de El libro de las ilusiones enlaza de manera constante a lo largo de esta entrevista hechos cotidianos con los grandes temas del ser humano. La vida tal y como él la conoce, insiste. Sus personajes, o sus ‘Archies’ en este caso -protagonistas de este último libro-, construyen a través de diferentes caras la misma realidad. ¿Extraña? ¿Inesperada? ¿Causal? De todo ello hablamos con él.

Sobre su evolución

“No siento que haya cambiado. El alma de una persona es un lugar grande. En los libros que he escrito he ido explorando diferentes lados de ese alma. Al principio puede que me concentrase en algunas cosas y después en otras. La imaginación de un artista es un gran país, como España, por ejemplo. Empiezas a escribir y tu primer libro es una provincia, tu siguiente libro es otra provincia, el siguiente otra… Cada una es diferente. Sigues, continúas. Cuando mueres y ya no escribes más, ya está todo relleno. Tu obra está completa. Hablo de la obra de cualquier escritor. El territorio se va rellenando y tu obra se va completando. Es imposible analizar lo que tiene dentro un autor hasta que no ha hecho todo su trabajo. Por otro lado, ningún artista quiere seguir haciendo siempre lo mismo. Tienes que moverte. Explorar territorio nuevo”.

Sobre la causalidad o lo inesperado

Para Auster algunas cosas que pasan en sus novelas son más una revelación que una casualidad o coincidencia. También en la vida. “La gente no para de hablar de coincidencias en mi literatura, pero yo no hago eso. Es como cuando me acuerdo de alguien que no veo en 10 años y de pronto me lo encuentro en la calle, ¿casualidad? Eso me ha pasado muchas veces. Estas cosas inesperadas suceden todo el rato. Las vemos como extrañas, pero no lo son. No hay misticismos, no hay religión, no hay un significado elevado… Es simplemente cómo funciona el mundo. El mundo como yo lo conozco, eso es lo que cuento”.

Sobre Nueva York y su relación con la ciudad

“Uno de los mayores autores que ha escrito sobre una gran ciudad es James Joyce, que escribió sobre Dublín. Joyce se marchó de la capital irlandesa cuando tenía unos 22 años, así que escribió todos sus libros desde otros países. Tenía una gran memoria y no necesitó vivir en una ciudad para escribir sobre ella. Lo que hizo fue muy instructivo y muy conmovedor. Creo que contactaba con amigos y les hacía preguntas específicas como en qué calle está este bar o este pub o cómo se llama esta tintorería, pero básicamente hizo un ejercicio de memoria.

Otros escritores hoy en día escriben crónicas diarias estando en sus ciudades mientras que yo estoy en algún punto intermedio. Me gusta mucho estar ahí. Disfruto mucho de Nueva York, me gusta Brooklyn y no se me ocurre ningún otro lugar en el que preferiría estar. Sin embargo, a menudo también he escrito sobre Nueva York estando fuera de la ciudad”.

  • "Disfruto mucho de Nueva York, me gusta Brooklyn y no se me ocurre ningún otro lugar en el que preferiría estar"

Sobre el 11 de septiembre y su obra

“Fue un momento muy deprimente. No solamente por lo que había pasado el 11 de septiembre, sino también por la administración Bush y su amenaza de invadir Irak. Eso me resultaba algo fatal. Recordé a Billy Wilder cuando dijo algo que me impresionó muchísimo. Cuando te sientas muy bien en la vida, escribe una tragedia, y cuando te sientas deprimido, escribe una comedia. Como estaba triste, escribí una comedia. De ahí nació Brooklyn Follies. En ella la gente sufre, pero la defino como comedia porque es una historia en la que los personajes acaban mejor de lo que empiezan. Nathan va a Brooklyn a morir y allí encuentra una nueva vida. El libro trata también sobre los problemas de la vida normal y corriente antes de el 11 de septiembre, antes del desastre, de la suerte que teníamos de tener nuestros problemas tontos ya que entonces todos nuestros dolores y sufrimientos eran tan pequeños comparados con la devastación… Después de eso… No lo sé… ¿Mi trabajo cambió? Posiblemente. No lo sé. Pienso que sí.

Sobre sus lectores

“He escrito libros sobre jóvenes, pero también sobre gente mayor. Nunca me paro a pensar quién podría leerlos, pero me alegra saber que los jóvenes se acercan a mis libros. Llevo mucho tiempo haciendo esto y de vez en cuando hago apariciones y en algunos sitios el público es joven y en otros la audiencia es bastante mayor. En Finlandia había muchas mujeres de mediana edad, mayores. La gente me decía que es porque es básicamente la gente que apoya la cultura en Finlandia. En Nueva York, por ejemplo, si hay una lectura hay una mezcla de jóvenes y de mayores. La verdad es que no sé quién lee mis libros. Nunca lo pienso. Los termino, los lanzo al mundo y dejo de pensarlo”.

Sobre la muerte

En 4 3 2 1 Auster incluye la muerte con una hoja en blanco en su último trabajo. “Lo que yo quería es que cuando el lector pasase la página y viese el punto 3.2 en blanco fuera como si se le clavase algo en el corazón. Sin tener que decir ni una sola palabra sobre él, le recuerdas. El silencio de esa página en blanco es más elocuente que cualquier otra cosa que pudiera haber escrito. Luego se repite con el 5.2 y con el 7.2. Eso te obliga a volver y a recapacitar sobre este chico. Quería que la tipografía fuera parte de la historia. Además, al final aprendes que solo existe un Ferguson y que él está escribiendo la historia de todos los demás. Por supuesto, ese Ferguson, el número 4, está escribiendo un recuento un poco ficcionado de su propia vida y no sabes dónde está la verdad”.

Sobre la relación entre artistas – política

“Al expresar tu opinión política en público no estás expresando tu opinión como artista, sino como un ciudadano. No hay nada que diga que un artista tiene que hablar sobre la realidad política del momento. Puede que sea más importante que un artista pinte un ramo de flores extraordinario. Por eso hace arte, pero no para hablar de política. El arte responde a las necesidades humanas. Yo soy un ciudadano. Vivo en un país y tengo opiniones y si tengo una manera de expresar mis pensamientos lo haré, pero no tiene nada que ver con mi escritura. Es algo que está separado”.

 

  • "No existe ningún lugar en el que se diga que un artista tiene que hablar sobre la realidad política del momento"

La figura del escritor en Estados Unidos

“En Estados Unidos no hay respeto por la figura del escritor. No por mí, sino por ningún escritor en general. De hecho, la gente no lee mucho en Estados Unidos, pero es un país tan grande que los números no se dan mal. Si de 320 millones de personas, unas 500.000 o un millón leen, eso hace que un escritor puede ganarse la vida escribiendo libros. Es tan pequeño el papel de la literatura en Estados Unidos… Hay grandes amantes de la literatura, es cierto, pero al país en sí la literatura no le importa”.

Sobre el feminismo

“Tenemos que hablar más de feminismo. Las mujeres, prácticamente en todos los países, tienen una desventaja frente a los hombres: reciben menos dinero por el mismo trabajo, se espera de ellas que sean perfectas, que cuiden de los niños, de la casa, que generen ingresos… En cambio, los hombres reciben toda la gloria. Luego, también se da esa actitud asquerosa sexual. Cómo tratan alguno hombres a las mujeres es deshumanizador. Trump es uno de los peores misóginos que he conocido y que he visto en mi vida. Ha dicho y ha hecho cosas en público que son realmente terribles. Desde luego, creo que hay que expresarse y hablar en contra de esto. Esto es una forma de racismo, solo que esta forma cubre todas las razas”.

Sobre el aborto

“Quiero defender los derechos de las mujeres y no solamente esta cuestión del aborto. Es un tema en Estados Unidos que no desaparece. Parece un tema tan central en esta era como lo era la abolición de la esclavitud en el siglo XIX. Pensé que habíamos solucionado el problema en 1973 cuando la Corte Suprema resolvió que una mujer podía abortar si quería, pero hay gente que por motivos religiosos piensa que no tienen derecho a ello.

No entiendo muy bien por qué la gente está en contra del aborto. Uno simplemente puede decir “nunca me voy a practicar un aborto pero si tu crees otra cosa respeto tu opinión”. Pasa lo mismo cuando la gente se queja de la televisión. Si no te gusta la televisión, no la veas, no te compras una televisión, pero si a otros les gusta verla, ¿a ti qué más te da?

Sobre el fin de una era

“Es un tema muy complejo. Creo que hay muchos factores que hay que tener en cuenta. Uno de los momentos más significativos de los últimos tiempos fue cuando se derribó el muro de Berlín y tuvo lugar el colapso de la Unión Soviética en 1989. El comunismo fue una especie de atracción secular para miles y miles de personas, una esperanza sobre el futuro. No digo que el comunismo sea bueno o malo, sino que las personas creían en él y de pronto lo único que les quedaba era el capitalismo. No había ninguna alternativa compitiendo con el mercado libre. Solo variaciones del capitalismo”

“Así, en Estados Unidos con el capitalismo triunfante y dominante parecía que los errores del sistema cada vez eran más evidentes, más obvios, y los ricos se enriquecen cada vez más y los pobres o se quedan como están o se enriquecen más. En el resto de los países también está creciendo la larga distancia entre ellos. Debido al hecho de que los salarios no aumentan, los trabajadores lo tienen mucho peor ahora que hace 70 años. Esto ha generado un sentimiento de rencor que se ha acabado expresando a través de un populismo que es irracional porque nadie tiene realmente la solución. A nadie se le ha ocurrido una respuesta. De modo que las sociedades no saben qué creer. Solo son infelices porque el sistema ya no funciona y millones de personas no son capaces de ver cómo volverá a funcionar y están enfadados. Quieren que la situación remonte pero no tienen un plan.

Por todo ello estamos atravesando un momento de confusión y no sé realmente cómo responder a esto. Francia tiene un desempleo juvenil del 25% y en España esto también ocurre ya que hay 2 millones de personas que están en paro. Nuestras sociedades no son capaces de solucionar esto, que ha causado mucha ira, rencor y odio”.

Autor: Ylenia Álvarez