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Harry Houdini es el mago más famoso de todos los tiempos. Tanto, que él mismo intentó trascender la profesión que lo catapultó al estrellato. A finales de la década de 1910, Houdini dio uno de los saltos más peligrosos de su carrera al reconvertirse en actor de Hollywood, uno de los pocos trucos que, para disgusto del mago, no salieron bien. El fracaso estrepitoso de su incursión en la gran pantalla le obligó a centrarse en sus espectáculos y, por cuestiones personales, en la persecución de médiums y psíquicos. Sin embargo, años después de su muerte su figura legendaria volvería a las salas de cine, y hoy en día transita también por la gran pantalla y otros medios como la novela y el cómic. Para despedir la exposición ‘Houdini. Las leyes del asombro’, y para todos aquellos que aún se hayan quedado con más ganas de magia, os hemos preparado esta selección de obras que nos muestran la fascinación de la cultura popular por el gran mago y “Rey de las Esposas”.

Houdini, 1953, dir. George Marshall

Casi treinta años después de que Harry Houdini partiera hacia el más allá, la productora Paramount Pictures estrenó el primer biopic del mago, cuyo papel fue interpretado por Tony Curtis, mientras que Janet Leigh era su mujer tanto en la vida real como en la ficción. El argumento, aunque basado en la vida del personaje histórico, todavía entonces rodeada de leyendas, se tomaba muchas licencias creativas. A pesar de que en la película Houdini muere por culpa de su apéndice, la escena final en la que le es imposible escapar de la celda de tortura acuática y debe ser rescatado marcó a toda una generación de espectadores, alimentando el mito de que murió ahogado en uno de sus propios trucos.

Houdini, Kate Bush, 1982

Bess, la esposa y compañera incansable de Houdini, trabajaba como corista cuando conoció a un entonces joven mago de circo. La cantante inglesa Kate Bush quedó fascinada por la historia de amor de ambos y por los intentos de Bess por contactar con su difunto marido tras su muerte. Inspirada, incluyó una canción en su cuarto álbum, The Dreaming, en la que se nos cuenta, desde el punto de vista de Bess, el deseo por reencontrarse con Harry durante una sesión de espiritismo, revelando incluso una de las teorías sobre cómo Houdini realizaba sus escapes: recibiendo una llave de labios de su mujer a través de un beso. Esa misma imagen se puede ver recreada por Kate Bush en una de las portadas alternativas del álbum.

Houdini. The Handcuff King, Jason Lutes & Nick Bertozzi, 2008

Durante su vida, Houdini fue considerado un superhéroe entre sus admiradores. No es de extrañar que, por este motivo, su biografía se haya adaptado al mundo del cómic. El argumento se centra en un día “cotidiano” mientras el mago se prepara para desafiar a la muerte saltando a las aguas heladas del río de Boston, lo que sirve como excusa para poner en escena la forma de ser de nuestro protagonista, sus ambiciones y anhelos y el fervor que despertaba en el público. Otras aventuras de Houdini narradas en viñetas no son tan fieles a la realidad, ya que también podemos disfrutar de las aventuras del rey de las esposas y el rey de los detectives, Sherlock Holmes, creación de su amigo y luego no-tan-amigo Arthur Conan Doyle. Curiosamente, con el escritor comparte protagonismo en una serie de televisión estrenada en 2016 centrada en la resolución de misteriosos asesinatos. Las peripecias de Houdini y Batman, que también han agraciado el formato del papel, no tienen ya ninguna conexión con la realidad.

Houdini, 2014, dir. Uli Edel

La producción reciente con más impacto en torno a la figura de nuestro legendario mago es la miniserie para televisión del canal History protagonizada por Adrien Brody. Lejos de alimentar la leyenda, la historia persigue presentar al hombre real detrás de los grandes escapes y trucos mágicos. Al menos, eso es lo que se proponen sus creadores, ya que la visión de Houdini como un agente que aprovecha sus dotes artísticas para realizar labores de espionaje aún no está totalmente confirmada. A fin de cuentas, la ficción es como la magia, y ambas nos hacen creer en imposibles que, ante nuestros ojos, parecen convertirse en realidad.