Entre 1900 y 1935, en apenas tres décadas de vértigo intelectual, un grupo de mentes extraordinarias replanteó ese edificio para construir algo nuevo, extraño y, en cierta medida, sensiblemente contraintuitivo. No fue el resultado de hallazgos aislados en laboratorios solitarios: fue una construcción colectiva, un diálogo constante (¡y, a menudo, tenso!) entre Berlín, Copenhague y Göttingen, donde los descubrimientos de unos servían de impulso para los siguientes y la crítica era tan fértil como la colaboración.
En el centro de esta historia late un debate sobre algo más grande que las ecuaciones: la naturaleza misma de la realidad. Mientras algunos buscaban preservar el orden y la predictibilidad del mundo clásico, otros descubrieron que la naturaleza, a escala subatómica, se rige por la probabilidad y la incertidumbre. Lo que construyeron juntos es hoy una teoría precisa, verificada. Y, a la vez, el fundamento invisible sobre el que descansa casi todo lo que llamamos mundo moderno.
Decía Niels Bohr que «si la física cuántica no te ha impactado profundamente, es que todavía no la has entendido». Aquí va una primera entrega de las biografías de esos investigadores, unas historias que te harán entender mejor la física cuántica.
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