Durante la Exposición General de Nueva York de 1939, el pabellón de la compañía General Motors presentó Futurama, una muestra concebida y dirigida por el diseñador industrial Norman Bel Geddes bajo el lema «Construyendo el mundo del mañana». Estaba concebido alrededor de una colosal maqueta urbana con medio millón de edificios, cincuenta mil coches en miniatura y más de un millón de árboles, que recreaban una ciudad del futuro con rascacielos de más de cuatrocientos metros de altura y autopistas con hasta catorce carriles. Tanto en esta edición como en la siguiente, veiticinco años después, se presentaron muchos de los grandes sueños de la modernidad surgidos de una confianza en el progreso que hoy en día estamos revisando.